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Una persona que ingiere alimento cada 4 horas, logra mantener activo el metabolismo basal y de esta forma evita el depósito de grasa corporal ayudando a bajar de peso, afirma la nutricionista de la Universidad de Chile Cherie Nuñez.
“La regla número uno en nutrición nos habla de la importancia que tiene para niños y adultos, el comer cada cuatro horas como máximo y no saltarse ninguna comida”, advierte Cherie Nuñez, nutricionista de la Universidad de Chile, que durante 9 años se desempeñó en el Centro de Obesidad de la Clínica Avansalud, Providencia.
Erróneamente se piensa que las colaciones saludables son privativas de los escolares. Cherie, que actualmente forma parte del staff de profesionales del Centro Integral de Tratamiento de la Obesidad de Clínica Magallanes, derriba el mito y afirma tajante que “el pasar más de 4 horas sin comer disminuye el metabolismo basal. Esto significa que el organismo ahorra energía en forma de grasa y las personas comienzan a subir de peso.”.
“Muchas veces las personas no toman desayuno o no almuerzan porque quieren bajar de peso, pero en realidad están haciendo todo lo contrario”, explica la especialista. Por esta razón, se recomienda tomar desayuno temprano y a media mañana –en casa o en la oficina- preferir una colación saludable, por ejemplo una fruta, un yogurt bajo en grasa y azúcar, un sándwich en pan integral , una barra de cereal o galletas de soda o integrales.
Si lo que desea es bajar de peso, se recomienda almorzar un plato de comida más pequeño y bastante ensalada y luego volver a consumir una colación saludable a media tarde o bien, tomar once, para en la noche cenar liviano “la clave está en el hábito -advierte Nuñez-. Si la persona se acostumbra a comer cada 3 ó 4 horas en forma saludable, bajará y posteriormente mantendrá su peso”.
Sin embargo no es necesario erradicar completamente la comida con un alto aporte calórico. La especialista propone definir un día a la semana, por ejemplo los domingos, para consumir estos alimentos “siempre y cuando al día siguiente se retome la alimentación saludable tanto en los adultos como en los niños”.
Ello debido a que este tipo de comida contiene exceso de azúcar, sal y grasas trans, cuyo consumo regular y prolongado aumenta las probabilidades de sufrir trastornos cardiovasculares, tales como el infarto al miocardio. Además se sospecha que una acumulación de ácidos grasos trans en la dieta de la madre pueda influir en un peso menor del bebé al nacer, predisponiéndole a padecer enfermedades cardiovasculares.